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La Biblia: Inspirada por Dios por Lewis Sperry Chafer 

La Biblia es el único libro escrito por inspiración de Dios, en el sentido de que Dios ha guiado personalmente a sus escritores. La inspiración de la Biblia se define como una enseñanza que Dios ha impartido directamente a sus autores y que, sin destruir ni anular su propia individualidad, su estilo literario o intereses personales, Dios ha transmitido en la misma Su completo e íntimo pensamiento, y así ha quedado registrado por sus autores humanos. Al formar las Escrituras, es cierto que Dios empleó a escritores humanos; pero esos hombres, aunque no pudieran haber comprendido todo lo que estaban escribiendo, sin embargo, bajo la guía de Dios y su mano directriz, produjeron los 66 libros que forman la Biblia, en la cual se halla una fascinante continuidad y una constante evidencia de la obra del Espíritu Santo dirigiendo sus plumas.

Por tanto, aunque escrita por medios humanos, la Biblia es el mensaje de Dios al hombre, más bien que un mensaje del hombre para su prójimo. Sin importar si las palabras registradas son las que Dios díctó literalmente, las copias halladas de antiguos códices y los resultados de la investigación acerca de los autores humanos, o de sus pensamientos,aspiraciones y temores, demuestran que en cada detalle Dios guió a esos hombres de tal forma que lo que ellos escribieron fue precisamente lo que Dios intentó que escribieran, con el resultado, pues, de que la Biblia es, ciertamente, la Palabra de Dios. Aunque ciertos pasajes de la Biblia puedan diferir notablemente en su carácter, todas y cada una de las palabras de la Escritura son igualmente inspiradas por Dios.

Teoría mecánica o del dictado. En contraste con la verdadera doctrina de la inspiración, que permitió a los autores humanos, con su personalidad, redactar los escritos bajo la dirección de Dios, algunos han sostenido que Dios realmente dictó la Escritura y que los escritores de la Biblia actuaron sólo como taquígrafos. Pero si Dios hubiese dictado la Biblia, el estilo de la redacción y el vocabulario de la Biblia sería el mismo en toda su extensión. En muchos casos los autores de la Escritura expresaron sus propios temores y sentimientos, o sus plegarias para la salvación divina, y de diversas maneras dejaron la impronta de su personalidad en el registro divino. La oración surgida del corazón de Pablo por Israel, en Romanos 9:1- 3, por ejemplo, habría perdido su significado de haber sido dictada por Dios. De acuerdo, pues, con lo anteriormente expresado, mientras que la inspiración se extiende a toda palabra de la Escritura, no se desestima la personalidad humana, el estilo literario o el interés personal. La Biblia afirma la realización humana, al igual que lo hace con la autoridad divina del Libro. Dios cumplió con exactitud lo que El quiso al dirigir a los autores humanos que la escribieron, pero sin el proceso mecánico del dictado. Algunas porciones de la Biblia fueron dictadas por Dios y así está indicado en el mismo texto sagrado, pero la mayor parte de la Biblia fue escrita por autores humanos sin evidencia de un dictado directo.

La influencia y publicación de la Biblia. Ningún otro libro ha sido jamás publicado en tantas lenguas e idiomas, por y para tan diferentes pueblos y culturas, como la propia Biblia. Sus páginas están entre las primeras que fueron impresas cuando se inventaron las prensas de la moderna imprenta. Millones de copias de la Escritura han sido publicadas en todas las principales lenguas del mundo, y no hay una sola lengua escrita que no tenga, al menos, una porción impresa de la Biblia. Aunque los escépticos, como el francés Voltaire, infiel y herético, han predicho con frecuencia que la Biblia quedaría relegada al olvido en el paso de una generación, e incluso autores del siglo xx han pronosticado que la Biblia pronto sería un libro olvidado, lo cierto es que la Biblia continúa publicándose en número creciente y en mayor número de lenguas que antes. Otras religiones han sobrepasado a la Cristiandad en número de seguidores, pero no han sido capaces de ofrecer ninguna revelación escrita comparable a la Escritura. En nuestra época moderna, la influencia de la Biblia continúa su ritmo de difusión incesante. Para los no salvos es la «espada del Espíritu» (Ef. 6:17) y para los salvos es un poder efectivo, santificante y que limpia de toda mancha (Jn. 17:17; 2 Co. 3:17, 18; Ef. 5:25, 2ó). La Biblia continúa siendo la única base divina para la ley y la moralidad. 4. El contenido de la Biblia.

El contenido de la Biblia. El carácter sobrenatural de la Biblia se aprecia en el hecho de que trata tan libremente con lo desconocido y, desde luego, incognoscible, como con lo que es conocido. Describe la eternidad en el pasado, incluyendo la creación antes de que el hombre existiese. Se revelan la naturaleza y las obras de Dios. En las profecías bíblicas se manifiesta la totalidad del programa divino para el mundo, para Israel y para la iglesia, culminando en esta última, que es eterna. En cada materia presentada y descrita, sus declaraciones son decisivas, concretas y están al margen del tiempo. Su naturaleza comprensiva ha hecho a sus lectores sabios en la verdad que se relata tanto en el tiempo como en la eternidad.

La Biblia como literatura. Considerada como obra literaria, la Biblia es también algo supremo. No solamente contiene la historia gráfica, sino la profecía en detalle, la más bella poesía y el drama, relatos de amor y de guerra, las especulaciones de la filosofía y cuanto se relaciona con la verdad bíblica. La variedad de la producción de sus autores está contrastada por la multiplicidad de sus materias. Ningún otro libro de literatura tiene tantos lectores apasionados de todas las edades y de todos los. grados de inteligencia y erudición.



Meditaciones del libro Nehemías - Día 8




Lectura Bíblica:Nehemías 10:1-29


Un nuevo principio: 

Al final del capítulo anterior hicieron un pacto y al comienzo de este capítulo tenemos los nombres de los firmantes. Prometieron andar y observar los mandamientos de Dios.
Los signatarios del acuerdo: Incluyen todas clases, pero son representados por sus jefes. La historia del pueblo ha sido repasada delante de Dios y ahora procuran hacer un acuerdo para volver a cumplir la palabra divina. El convenio es escrito y firmado y sellado por Nehemías primero, luego veintidós sacerdotes, dieciséis levitas y cuarenta y cuatro cabezas del pueblo. Vemos un hecho voluntario de parte del pueblo de obedecer la ley divina. Notemos la preparación hecha antes de firmar el acuerdo. 

Conocimiento (cp. 8). La ley fue leída y por lo tanto sabían lo que prometieron hacer. El Señor también lo hizo claro en cuanto a la visa del creyente. Es necesario entender al principiar lo que ha se costar seguir fielmente al Señor. Confesión de pecado (cp. 9) y el reconocimiento de la bondad de Dios. Fue, pues, una promesa de separación de las naciones y guardar fielmente los días de reposo. La promesa de este remanente de guardar la ley cuadra bien con la dispensación en la cual vivían; pero la historia de la nación debería haberlos advertido que sería inútil hacer un pacto de obras, sus padres lo hicieron en el Sinaí; “todo lo que Jehová a mandado, haremos”, dijeron. Por medio de esfuerzos propios no será posible. El Señor ha hecho un nuevo pacto, sellado por su sangre. Nuestro deber es sujetarnos a la palabra. La única manera que puede ser real será aquella aceptada con fe personal, por la cual sometemos con obediencia pronta y amorosa. La ley debe ser escrita no sobre piedra, ni papel, sino sobre las tablas de carne del corazón.

Walter T. Bevan

Revista devocional: Meditaciones (Edición 1983)

Meditaciones del libro Nehemías- Día 7




Lectura Bíblica:Nehemías 9:32-38


La petición y apelación conmovedora: 


Han pasado revista de la historia del trato divino con ellos desde el llamamiento de Abraham; ahora presentan su petición. Han hecho una confesión completa y todos han quedado complicados en el mal. “Tu, oh Señor tienes toda razón y nosotros somos malos” (V. 33). Trazan toda su maldad a una fuente; desobediencia a la palabra de Dios y el resultado: “Henos aquí… estamos en grande angustia”. Todo el tiempo han tenido tres grandes características divinas delante de ellos. Majestad: Dios grande, fuerte y temible. Fidelidad: que guardas el pacto. Compasión: (V. 31). Todo ha sido escrito para nuestra amonestación y es como una gran parábola para nosotros.


La desobediencia traerá fracaso: EL creyente que sigue en pecado será siempre débil y sin poder delante del enemigo. “He aquí la bondad y la severidad de Dios” (Ro. 11:22). Su bondad está escrita con mayúsculas a través de todo el capitulo, está lleno de ella. La severidad. La rebelión trajo su recompensa. ¡Qué contraste entre el v. 24 y el 30! Victoria y derrota. ¿Cuál será para mí? Su pecado Había sido presuntuoso y provocativo. Es algo terrible pecar con el pensamiento en el corazón que Dios es misericordioso  y que perdonará. Es ultrajar la gracia. ¡Oh la maravillosa longanimidad y paciencia del Señor! Ellos habían sufrido por su pecados; se habían arrepentidos sufrido por sus pecados; se habían arrepentidos e hicieron un pacto con Dios que fue arrepentido e hicieron un pacto con Dios que fue la manera que estos hijos del cautiverio derramaron sus angustias delante de Dios. Justificaron a Dios en su trato con ellos y magnificaron su gracias. Es la posición que nos convendría tomar. Se echaron sobre su misericordia, no tenía derecho alguno. ¡Ojala que hubieran quedado allí!


Walter T. Bevan

Meditaciones Revista Devocional (Edición 1983)




Meditaciones del libro Nehemías-Walter T. Bevan




Lectura Bíblica: Nehemías 8:9-12

“Los resultados de la predicación” 

No sabemos cuáles fueron las porciones leídas, pero los corazones fueron tocados y corrían las lagrimas. No escucharon con indiferencia; la verdad fue aplicada al corazón y las consecuencias fueron despertadas. Lloraron, pero no deberían seguir llorando, por lo tanto son exhortados a regocijarse en Dios quien puede cambiar nuestro lloro en alegría. Es día santo. Era la fiesta de las trompetas y los predicadores ahora tienen que adaptar su mensaje y exhortaciones para producir la
consolación y el gozo del Señor en sus oyentes.

Nos hace ver otro resultado de la predicación: “El pueblo tenia gran gozo”. La verdad de Dios produce emociones mezcladas en el alma. El lloro al pensar en nuestros pecados y el gozo al pensar en la gran salvación y el perdón. El espíritu gozoso es aquel que se olvida de sí mismo al contemplar su Dios.

Nuestra meditación de Él es dulce. “El gozo de Jehová es nuestra fortaleza”. No trata aquí del gozo de Dios en su pueblo, sino del gozo del pueblo en su Dios y tal gozo es basado sobre la confianza en el Señor. El verdadero gozo se encuentra en comunión con Dios que es la fuente de todo gozo. Este gozo será perdurable, porque es de Dios, Pablo dijo: “Gozaos en el Señor siempre”; es pues, un deber apostólico. Falta de gozo muchas veces es debido a una fe deficiente ¿Podré de Él sostenerme?, y andamos llenos de dudas. Dice: “El gozo de Jehová es nuestra fortaleza”. Gozo inspira fuerza; es un tónico. No haremos mucho con el ánimo siempre triste y abatido. Corazones llenos del gozo del Señor serán también muchos brazos fuertes para la obra. Vemos luego a un pueblo que suministra a los demás de sus cosas. Debemos compartir nuestro gozo; lo que nos ha sido dado es para compartir con otros y es la manera de aumentarlo.

Walter T. Bevan
Revista MEDITACIONES Devocional Bíblico Diario (Edición 1983)








Lectura Bíblica: Nehemías 8:5-9 


El método del predicador. 


Miremos a este gran escriba con el rollo precioso en su mano, parado sobre una plataforma a fin de que todos pudieran verle. “Primeramente consiguió captar la atención del pueblo”. No es un gran provecho leer la palabra a una congregación que no responde, ni presta atención debidamente. Tomó la precaución que todos podrían ver y oírle. Comenzó por bendecir al Señor. Se dio cuenta de la solemnidad de la ocasión; de la majestad de Dios y de la grandeza de su mensaje. 

Leyó en el libro de Dios claramente. No hay el debido ejercicio hoy día acerca de la lectura pública de la palabra; o es leída perezosamente y en tono monótono; o al galope; o como si tuviera un caramelo en la boca; o a tropiezos y mal pronunciada. La lectura pública con voz clara y entonación correcta, con el énfasis debido, es siempre atrayente. Ponía el sentido, no fue mecánico y sin alma. El pueblo entendía la lectura. Tenía tres personas con él y además otros trece levitas aparentemente distribuidos entre la congregación para repetir y explicar en caso de necesidad. 

Enseño únicamente la palabra de Dios. La Biblia es la base fundamental de todo verdadero avivamiento. Los creyentes necesitan instrucción y por esto hace falta reuniones públicas de ministerio. Por el último capítulo de Nehemías vemos que la gente se había metido bastante en las cosas del mundo y no hay nada como esto para debilitar el poder de entender la palabra de Dios. 
La manera de hacerlos volver a Dios será por la fiel exposición de la Palabra de Dios. Tal fue la obligación de Esdras y sus ayudantes y tal es nuestra. Explicar la palabra; hacerla clara y no sólo para fines intelectuales, sino como en aquella multitud en la plaza aquella mañana calurosa, movidos al arrepentimiento a fin de luego experimentar el gozo del Señor.

Walter T. Bevan
Revista MEDITACIONES Devocional Bíblico Diario (Edición 1983)





Lectura Bíblica: Nehemías 8:5-9 


Los congregados. 


Fue un número grande: todo el pueblo. “Hombre y Mujeres y todos los niños que tenían inteligencia para escuchar” (V.M). Tenían hambre de la Palabra de Dios. Fue un pueblo unido. “Como un solo hombre”. Los que esperan así no serán defraudados. Es bueno cuando el Pueblo de Dios desea conocer su voluntad a fin de obedecerla. 

Fue un pueblo atento. “Desde el alba hasta el medio día”. Tenían mas interés en el libro que en el predicador, buscaban el mensaje y no al hombre. ¡Qué escena preciosa! El sol se asomó aquel día y brilló sobre un gran concurso en la plaza, deseoso de oír la palabra de Dios. Todos fueron solemnizados por el mensaje. Necesitamos tal atención hoy día porque mucho vienen a las reuniones a criticar al mensajero y su mensaje, en cuanto a escuchar por la mitad de un día: ¡Que esperanza! Se aburren en diez minutos. 

Fue un pueblo reverente. Esdras abrió el libro delante de todo el pueblo y “el pueblo se puso de pie” (V.M.). Fue un símbolo de respeto y obediente atención. No faltan aquellos que lo llaman “bibliolatría”, pero no es que adoramos el libro, sino que reconocemos que el Autor de ellos es el todo sabio y todo suficiente Dios quien nos ha dado el libro para guiarnos. 

Fue un pueblo respondedor. “todo el pueblo respondió: Amén, Amén”. El Señor estaba obrando en sus almas y le dieron a él la alabanza y adoración que le correspondía. No fue como esos “estudios bíblicos” cuando unos cuantos se reúnen para discutir y argüir y en los cuales se manifiesta bastante de la carne. Se sometieron a la palabra; no había nada de liviandad; dieron a la palabra su debido lugar. Aprendamos, pues, de aquella multitud sobre sus rostros esperando, bendiciones y alabando a Dios por su Palabra.


Walter T. Bevan
Revista MEDITACIONES Devocional Bíblico Diario (Edición 1983)


Lecturas Bíblicas










2°Pedro 1:3-15 (Reina Valera 1960)

Partícipes de la naturaleza divina 

3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; 5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 9 Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. 10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. 11 Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 12 Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. 13 Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación; 14 sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. 15 También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.  



La Voz que Habla





En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios. Juan 1:1

Dios está hablando. No solo que ha hablado, sino que está hablando. Habla continuamente por medio de la naturaleza; el mundo está lleno de su voz. Una de las grandes realidades que debemos considerar es la Voz de Dios hablando en este mundo. La cosmología más breve y más satisfactoria es ésta. "Dios dijo, y fue hecho!' El por qué de la ley natural es la voz viviente de Dios inmanente a toda la creación. Y esta palabra de Dios que dio vida a todas las cosas no puede entenderse que es la Biblia, porque no es palabra escrita o impresa, sino la expresión de la voluntad de Dios hablando en la estructura de todas las cosas. Esa palabra de Dios es el aliento divino, que llena todo con potencia viva. La voz de Dios es la energía más poderosa en la naturaleza, pues toda energía parte del hecho de que Dios ha hablado.

La Biblia es la palabra escrita de Dios, y porque es escrita, está confinada a los límites del papel, tinta y cuero. En cambio la voz de Dios es viva, libre y soberana. "Las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida!' La vida está en las palabras habladas. La palabra de Dios en la Biblia puede tener poder solo si corresponde con la palabra de Dios en el universo. Es su Voz presente, lo que hace a la palabra escrita tan poderosa. Si no fuera así, la palabra estaría encerrada entre las tapas de un libro.
Sería una concepción muy primitiva de Dios imaginarlo en la creación usando sierras, martillos y clavos a la manera de un carpintero que fabrica un mueble. La Biblia enseña otra cosa. "Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió"(Salmos 33.9). "Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos, por la palabra de Dios" (Hebreos 11:3). Tengamos en cuenta que Dios no se refiere aquí a su palabra escrita, sino a su palabra hablada. La voz de Dios que llena el mundo antecede a la Biblia por siglos incontables. Es una voz que no ha dejado de oírse desde los albores de la creación, y sigue resonando de un extremo a otro del universo.
La palabra de Dios es rápida y poderosa. En el principio de todas las cosas habló hacia la nada, y la nada se convirtió en algo. El caos oyó esa voz, y se convirtió en orden; la oscuridad la oyó, y nació la luz. "Y dijo Dios sea, y fue!' Estas palabras gemelas, como causa y efecto, ocurren a todo lo largo del relato bíblico de la creación. El dijo vale por el así. Y el así, es el dijo puesto en continuo presente.

Que Dios está aquí, y está hablando, son verdades que respaldan otras verdades bíblicas: sin ellas no podría haber revelación. Dios no escribió un libro y lo envió por medio de mensajeros a personas sin ayuda. Dios habló un Libro, y vive en sus palabras habladas, hablando continuamente sus palabras y haciendo que perduren a través de los años. Dios sopló sobre un muñeco de barro y ese vino a ser un hombre. El sopla sobre los hombres y vuelven a convertirse en barro. "Volveos, hijos de los hombres" -fue lo que Dios dijo después de decretar la muerte de todo hombre, y no fue necesario que dijera una sola palabra más. La triste procesión humana desde la cuna hasta la sepultura es prueba suficiente de que su primera palabra fue verdad. Todavía no hemos dado la atención necesaria a esa profunda declaración en el evangelio de Juan que dice, "Aquel era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo!' No importan los cambios de puntuación que se hagan, la verdad permanece firme' la palabra de Dios afecta el corazón de todo hombre, como la luz lo hace al alma. En el corazón de todos los hombres brilla la luz y resuena la palabra, y no hay manera de escapar. Algo así debe ser necesario, si es cierto que Dios vive y está en el mundo. Juan afirma que así es. Aun las personas que nunca han leído la Biblia han recibido en sus conciencias mensajes suficientemente claros, de manera que no pueden decir que no han oído su voz. "Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles, o defendiéndoles, sus razonamientos"(Romanos 2:15)."Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad,
se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas, de modo que son inexcusables"(Romanos 1:20).

Tomado del Libro: "La Búsqueda de Dios" A. W. Tozer