Reflexiones sobre el Matrimonio



"Este misterio grande es; mas yo digo esto respecto a Cristo y la iglesia"
Efesios 5:32

El apóstol Pablo para dar la idea de la sujeción, el amor y deleite que la iglesia tiene en Cristo, recuerda el hecho del matrimonio. En primer lugar menciona la sujeción de la mujer al marido. Cuando esto es discutido se corre el peligro de romper el vínculo que les une y perder la paz en el hogar. Luego habla del amor que el marido debe a la esposa, la medida es: como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Es un amor que demanda sacrificio y abnegación para la compañera de toda la vida.

La reciprocidad de este amor, en el matrimonio cristiano, debe desterrar la palabra divorcio y establecer sobre la base de la unión en Cristo el amor del marido hacia su mujer y la reverencia de ésta para con su marido.

¡Cómo nos alegra pensar que el Señor ama tanto a su Iglesia y cada día la regala con demostraciones de ese amor! ¿Cuánto hace que no dedicamos un regalo a nuestra esposa? Ella nos ama, cuida del hogar, procura la economía en los gastos, se desvela por los niños y atiende con solicitud la obra del Señor. Entonces debemos mostrar nuestro amor...y algunas flores de vez en cuando.

El marido trabaja afanosamente para que nada falte, es diligente, dirige el hogar con mensura, es bueno y cordial, entonces, ¿Cómo no sujetarnos a él como dice la Palabra? Se ha dicho que el mejor espejo del cielo es el hogar. El matrimonio es una bendición, cuando los esposos, conscientes de sus deberes, se esfuerzan por estar cumplidos en el propósito de Dios. Honroso es en todo el matrimonio.

Del libro: "Espigando" Angel M. Bonatti

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