Una vida invertida en Cristo



"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame"
(Mateo 16:24)

Para comprender lo que esto significa conviene preguntarse:
¿Cuál fue la principal característica de la vida del Señor Jesús?
fue una vida de obediencia a la voluntad de Dios, una vida de servicio desinteresado a los demás,
una vida de paciencia y tolerancia ante los más graves errores. fue una vida llena de celo y desgaste,
templanza, mansedumbre, bondad, fidelidad y devoción. Para ser sus discípulos debemos andar como El anduvo. Debemos mostrar el fruto de nuestra semejanza con Cristo. "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos." (Juan 15:08)

Permanencia en su Palabra

"Si vosotros permaneciéreis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos". (Juan 8:31)
El verdadero discipulado se caracteriza por la estabilidad. Es fácil empezar bien y lanzarse adelante en un deslumbramiento de gloria. Pero la prueba de la realidad del discipulado es la resistencia hasta el fin. "Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios" (Lucas 9:62). La obediencia ocasional a las Escrituras no sirve. Cristo desea que los que le siguen lo hagan obedeciendo en forma constante y continuada.

Rechazo de todo por seguir a Cristo

"Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo" (Lucas 14:33) ¿Qué quiso decir con renunciar a todo? Significa el abandono de todas las posesiones materiales que no nos sean absolutamente necesarias y que se puedan usar en la extensión de Evangelio.
El que renuncia a todo no se convierte en un despreocupado holgazán. Trabaja arduamente para proveer a las necesidades comunes de su familia y de sí mismo . Pero, como el fin de su vida es extender la obra de Cristo, invierte en el trabajo del Señor todo lo que sobrepase sus inmediatas necesidades y deja el futuro en las manos de Dios. Buscando primeramente el reino de Dios y su justicia , él cree que nunca le faltará nada , ni comida, ni vestido. 


Guillermo Macdonald.

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